por
Luis Burgos
“Los
quijotes del espacio también se topan con molinos”
Don Quijote los vio, dijo a su escudero:
- La aventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos
a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren
treinta o poco más desaforados gigantes con quienes pienso
hacer batalla y quitarles a todos la vida, con cuyos despojos comenzaremos
a enriquecer.
- ¿Qué gigantes? - dijo Sancho Panza.
- Aquellos que allí ves - respondió su amo.
- Mire Vuestra Merced - responde Sancho - que aquellos que allí
se parecen no son gigantes, sino molinos de viento...
Don Quijote de la Mancha - De la segunda salida con Sancho Panza
el escudero.
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Introducción:
Cuando en los primeros años de la década del ‘70
empecé a investigar el fenómeno OVNI in situ en zonas
rurales, una de las mayores inquietudes se centró en estudiar
la geografía de los aterrizajes para comprobar si se cumplían
o no ciertas pautas de comportamiento que ya había vislumbrado
el colega Fabio Zerpa, como: tendidos de alta tensión, vías
férreas, porciones de agua y los montes de eucaliptos. Más
tarde el español J. J. Benítez anexaba conventos e
iglesias, instalaciones científicas y militares, yacimientos,
etc. En la actualidad, el sevillano Ignacio Darnaude Rojas, incorpora
otras novedosas pautas, como granjas, basureros, barcos pesqueros,
instalaciones sanitarias, comunidades indígenas, centros
de enseñanza, etc. Por tanto, ya teníamos conformado
un panorama bien completo de la situación. Los OVNIs se aproximaban
a esos lugares, vaya a saber el propósito verdadero. Pero,
¿habría otras pautas?
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El descubrimiento
Mis primeras investigaciones de campo, especialmente en zonas de
huellas, fueron “descubriendo” poco a poco nuevas pautas
no tenidas en cuenta hasta entonces: los árboles de LAUREL
y los MOLINOS, aunque usted no lo crea. Y hoy nos ocuparemos de
estos últimos. Así de simple. Los famosos rivales
del Hidalgo Don Quijote de la Mancha se convertían en centro
de numerosísimos descensos OVNIs. ¿Qué les
atraía a los visitantes?
Lo real es que de ahora en más todo aterrizaje OVNI tendría
en un radio de 100 a 200 metros a la redonda un nuevo elemento.
Pero ahondando en los comienzos de la Ovnilogía rescaté
un episodio chileno que no hizo más que confirmar lo acertado
de mi sospecha... Aunque ya en el siglo pasado, hubo un indicio
casual.
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Una señal trágica de 1897
Hacia las 6:00 del 17 de abril de aquel lejano año, un objeto
volador cruzó el cielo del poblado de Aurora, en Texas, Estados
Unidos, para precipitarse a Tierra sobre el MOLINO DE VIENTO del
juez del condado. Los restos de la aeronave quedaron dispersos por
los alrededores y el cadáver de su piloto fue sepultado en
el cementerio, hacia el mediodía, como N. N. Precisamente
allí, en una tumba sin nombre, la tradición popular
la bautizó como “la morada del tripulante”. Se
trató, sin dudas, de “la primera topada de un OVNI
con un molino”.

¿Los molinos “seducen”
a los OVNIs ?
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El caso Huildad
Hacia mediados de febrero de 1936, de hecho los platillos no existían,
Pinoco Vargas, un campesino chileno que vivía en Coinco de
Huildad, poblado sureño, emprendió un viaje de pesca
a las islas Guaitecas en una lancha de su propiedad. Al llegar tuvo
que emprender rápidamente el regreso a la zona de Puerto
Montt, ya que le informaron que su esposa lo requería, pues
uno de sus hijos había enfermado gravemente. A su arribo
recibe la noticia de que su hijo había fallecido y lo estaban
por velar.
Días después, los Osorios, unos vecinos de la región,
le comentaron que durante la muerte de su hijo unos hechos extraños
habían ocurrido en los alrededores. Ellos, los Osorios, molían
trigo en el molino de Ernesto Contreras, cuando divisan “unas
luces muy brillantes cerca de la playa”. Poco después,
el molino se les traba y no pueden seguir trabajando. Pero cuando
se retiran, al mirar hacia atrás, ven que el MOLINO se encontraba
completamente iluminado y “una especie de vehículo
aéreo” se detenía cerca de él.
Al otro día, al regresar al molino, comprobaron que aún
se hallaba atascado como si algo lo mantuviera fijo (?) .
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El descenso en Las Juanitas
Corría el año 1957 y en Las Juanitas, poblado del
partido de Pehuajó, en el oeste de la provincia de Buenos
Aires, ocurre un incidente OVNI de ribetes significativos. Pasada
la medianoche, un grupo familiar de ocho personas regresaban de
una reunión, caminando por el campo hacia sus casas, ubicadas
en la estación de tren, precisamente, de Las Juanitas. Al
aproximarse a unos 200 metros, el perro que los acompañaba
comienza a gruñir nerviosamente, al tiempo que perciben el
aire del ambiente más cálido que el habitual. Pero
lo insólito se hallaba en la propia estación.
Mientras una gran fuente luminosa permanecía próxima
a las vías, al lado de un molino, un grupo de personas, con
vestimentas claras merodeaban alrededor de la finca, dando la impresión,
inclusive, de que curioseaban su interior a través de las
ventanas. Así las cosas, por espacio de varios minutos, hasta
que observan que la misteriosa luz empieza a desplazarse sobre las
vías, para perderse de vista a la distancia (nótese
que no se elevó). Recién allí, la familia retorna
a su hogar...
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El
epicentro de Atalaya
Así las cosas, llegamos a 1985 cuando a partir del mes de
octubre se empiezan a producir los asentamientos masivos en un campo
de Atalaya, poblado del partido de Magdalena en la provincia de
Buenos Aires, los que al cabo de tres meses constituirían
de ahora en más el récord mundial de huellas OVNI
con 150 marcas en un predio de 140 hectáreas. Dicho registro
superaba holgadamente el récord anterior de 100 rastros que
habíamos detectado en 1976 en Pueblo Achar, Tacuarembó,
Uruguay. Pero el caso Atalaya nos deparaba otra sorpresa: el molino
que con su tanque australiano y una aguada lindera se presentaba
como el epicentro de todas las huellas que se distribuían
a su alrededor y conformaban un panorama avasallador... como pocas
veces visto.
Antes y después de Atalaya otros campos de descensos OVNI,
con sus mudos molinos como testigos, terminaron por confirmar definitivamente
la nueva pauta de comportamiento.
Como anexo significativo debo aclarar que en la Argentina no solo
existe el récord mundial de Atalaya, sino que tenemos acordonada
la zona más caliente del planeta donde desciende el fenómeno
OVNI, ya que sólo allí hemos localizado más
de 1.000 huellas en una veintena de registros, acaecidos en un radio
de 5 provincias, que serán motivos de próximas entregas,
por lo que campos con marcas de aterrizajes y molinos sobran.
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El
masivo desembarco de humanoides
Sucedió en Laboulaye, al sur de Córdoba, y constituyó
uno de los diez casos mundiales de mayor número de seres
descendidos de un OVNI. A las 23:30 del 2 de diciembre de 1991,
una intensa luz se detuvo justo detrás de la tranquera al
predio donde se encontraban tres jóvenes. Ramón Olivera,
Luis Reynoso y Walter Mieggí son testigos privilegiados de
un espectáculo inusual. De repente, la luminosidad se desplazó
en sentido oblicuo unos 300 metros, hacia el interior del campo,
para detenerse en cercanías de un molino. Al instante, una
hilera de 15 diminutos humanoides, llevando una especie de linternas
en sus frentes, caminan en fila india para detenerse en una finca
vecina y realizar una tarea de relevamiento por los alrededores.
Allí, los jóvenes, distinguen que esa luz en sus cabezas
iluminaba todo a su paso. Estaban ataviados con algo similar a una
capa de color blanco e incluso, uno de ellos se acercó hasta
posarse sobre la tranquera de entrada a la propia casa, por donde
los muchachos, a través de unas mirillas observaban todo.
Con las primeras luces de la madrugada, los personajes desaparecieron,
la luz comenzó a producir un zumbido y se alejó hacia
atrás, sin elevarse (idem Las Juanitas), a la vez que el
ganado se disponía en círculo, muy cerca del molino
donde había permanecido tanto tiempo el extraño artefacto...
Epílogo
Y los aterrizajes continúan, muchos de los cuales tienen
a los ya famosos MOLINOS, como espectadores de lujo. Tal el caso
de los cuantiosos círculos del tipo “secos o deshidratados”
pegados al molino de un campo de Juan.E.Barra, pueblo sureño
bonaerense ubicado entre Laprida y Gonzalez Chaves, en el verano
de 2001… o el “nebular” que se detuvo sobre un
molino de Antelo, próximo a Victoria, la noche del 14 de
Agosto de 1996. Ayer, fueron tal vez los harineros, hoy los de agua,
pero ¿en definitiva, qué les atrae? Sin dudas, nuevas
hipótesis de trabajo surgirán. Lo resaltante de todo
esto es que el fenómeno SIGUE una metodología en todas
sus manifestaciones que nosotros desconocemos…
“Un
ejemplo de esos cambios (unido a la retención y datos esenciales)
se halla entre los indios cherocki, quienes denominan la Vía
Láctea (nuestra galaxia) “por donde corrió el
perro”. En la antigüedad según la tradición
cherocki, “unas gentes del Sur tenían un MOLINO de
grano, del que robaban harina una y otra vez. Al cabo de un tiempo,
los dueños del molino descubrieron al ladróan : un
perro, el cual echó a correr aullando hacia su hogar en el
Norte, con la harina cayéndole de las fauces mientras corría
y dejaba tras de sí un rastro blanco, donde en la actualidad
vemos la Vía Láctea”… que los cherocki
siguen llamando por donde corrió el perro…
Fragmento de “Las huellas de los dioses” de Graham Hancock.-
Fuentes
Don Quijote de la Mancha, A. Cervantes, Editorial Atlántida,
9na edición, 1963.
El Triángulo del Pacifico Sur, de Antonio Cárdenas
Tabies, 1993, Chile.
Revista OVNIs N0 8, Córdoba, Argentina, 1975.
Grupo Visión OVNI, Victoria, E.Ríos.
Mariela De Tomaso (Proyecto CATENT), Cap.del Monte, Córdoba.
Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO).
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