Introducción:
El
incidente de marras culmina con 11 años de seguimiento investigativo.
Desde aquel 1977 que viajamos por primera vez a Tacuarembó,
hasta 1988 con la OPERACIÓN RESCATE. Pero semejante espera
tuvo su premio, ya que los 165 gramos de restos metàlicos traídos
desde Uruguay, sobre un total de 4,700 kilogramos recolectados, pasan
a constituirse en un RECORD ARGENTINO DE PESQUISAS ( y del mundo ?),
si nos atenemos a los menos de 20 gramos recogidos del promocionado
caso Ubatuba, Brasil (1957) y de otros similares…
Comienza
la historia...
Una
tarde de mayo de 1973, en momentos que llovía a mares en las
cuchillas uruguayas de Pueblo Achar, pequeña localidad rural
del departamento de Tacuarembó, una gran explosión,
"similar a la caída de un rayo", se percibió
en los alrededores de la estancia arrendada por Isidro Tito, hecho
que fue acompañado por un fuerte olor “como a cable quemado…”

La
flecha señala el lugar del aterrizaje…
OVNI a la vista...
Paralelamente,
varios pobladores ubicados en distintos sitios del pueblo y caminos
adyacentes, ven descender “como un globo de luz rojiza”
que se perdió tras las cuchillas. En completo silencio y sin
maniobras extrañas, el fenómeno no presentaba una caída
libre y su tamaño era apreciable...
Las
evidencias físicas
A
la mañana siguiente, don Isidro Tito, sale a recorrer el campo
tratando a la vez, de localizar la supuesta caída “del
rayo de anoche”. Pero grande fue la sorpresa al toparse con
extraño pozo con pedregullo que semejaba a un cráter.
La formación consistía en un boquete de 50 cm. de profundidad,
aún cubiertos por agua, en cuyo alrededor se levantaba un montículo
de piedras que se esparcían en un diámetro de 6 metros.
De sus bordes, se extendían 8 surcos de unos 30/40 cm. de ancho
y 12 metros de largo. Parecía como el molde de “una rueda
de un carro de caballos”. La impronta de estos rayos en el terreno
no pasaba el par de centímetros. Tanto en el cráter
como en dichos surcos se observaba un polvillo blancuzco, similar
al talco y en los alrededores, se notaba gran cantidad de pequeñas
partículas "como de hierro rallado"(limaduras).
Conocido el suceso en el pueblo, el Sr. Leonel Montes de Oca junto
a los vecinos Rodríguez y Fagundez, todos interesados en la
problemática OVNI, empezaron a investigar la huella, comprobando
que poseía un interesante campo magnético, superior
al que desde ya contiene el suelo zonal, compuesto de la rojiza losa
basáltica debido al hierro.
Pero salvo los curiosos lugareños, atraídos por la historia
de que según Montes de Oca y su gente había un OVNI
enterrado, NADIE (lèase bien,NADIE) se apersonó en aquellos
desolados parajes y por lo tanto, el caso fue pasando al olvido...

En
1960,en Rauch,BsAs,había aparecido la misma huella !!!
Los
OVNIS siempre vuelven...
De
allí nuestra Hipòtesis Decimal. Pero lo concreto es
que en los primeros meses de 1976, comienzan a visualizarse en varias
localidades del Departamento de Tacuarembó repetitivas manifestaciones
OVNI. Así las cosas, llegan reportes de Peralta, Curtina, Arroyo
del Medio, etc., que tienen su pico máximo en la segunda mitad
del año, cuando una verdadera “invasión de Ovnis”
se abate en la región. Pero había un epicentro. Y era
Achar. Y en Achar estaba el cráter de otrora. Y en los alrededores
del cráter se formaba las 100 marcas de aterrizajes... Y estas
huellas eran idénticas a las de otros descensos de platillos.
Circulares, ovales y hasta una herradura de 18 metros, todas con un
pasto verde intenso y la siempre presencia de hongos alrededor, adornaban
un paisaje atípico. A partir de ese momento, el Fenómeno
se extiende y llega al Departamento de Salto, también con las
mismas características. Y nace por ende, el caso La Aurora.
Pero eso es otra historia... con algo de SI, con algo de NO, con algo...
Y
viajamos...
Una
vez establecidos los contactos con Montes de Oca y preocupados por
lo que nos contaba, decidimos llegar al lugar, sea como sea...
Pero... ¿qué nos decía don Leonel en sus cartas?
Avistajes todas las noches, decenas de marcas en los campos, fotografías
y hasta una película obtenida que había sido “retenida”
por los militares, que ya a èsta altura, estaban merodeando
y tapando lo que afirmaban los vecinos de ése y otros pueblos,
era parte de la correspondencia recibida, amén de la visita
de un arqueólogo americano (?). En fín, el caso presentaba
todo lo que se puede pedir.
Y
llegamos...
Y
después de largas peripecias por tierras uruguayas llegamos
a Pueblo Achar a principios de 1977. Mis compañeros Daniel
Galatro y Omar Becerro tenían las mismas expectativas que yo.
La noche era tranquila. El micro que une la ruta Tacuarembó
- Montevideo paró y nos bajamos en medio de una total oscuridad.
No se distinguía una luz. Minutos después observamos
luces que se acercaban. Y un grito: "¿Burgos?". Era
Montes de Oca y "Pinocho" Rodríguez. Avisados por
la Policía del pueblo, que habían recibido la comunicación
desde Tacuarembó nos habían ido a recoger. Pero lo curioso
es que hacía una hora y pico, “habìa pasado el
Ovni de todas las noches”. Así de simple. Como tren que
para en una estación diariamente. O quizás, mejor. De
allí que estaban con los largavistas al cuello "para verlo
mejor..."

Amplia
repercusión periodística en la época de los sucesos…
Investigación
In Situ
Por
la mañana iniciamos las investigaciones. Decenas de testimonios
de los avistajes coincidían en sus descripciones: "como
una luna rojiza..."
Las huellas en los campos superaban las 100 y se constituían
en un nuevo record mundial, luego desplazado por las 150 marcas de
Atalaya, Provincia de Buenos Aires, en 1985. Algunas fotos si bien
no eran determinantes, resultaban interesantes. Del famoso film, "ni
rastros", y aún muchos vecinos mostraban cierta reticencia
para declarar. Ocurre que el paso de los militares por la zona había
hecho “olvidar” algunos avistamientos OVNI...
Así las cosas, concentramos el eje del estudio en las 2 pruebas
de mayor consistencia: el cráter y las huellas. Atrás
quedaban ya los relatos de objetos luminosos que subían y bajaban,
que aterrizaban, los OVNIS transparentes, la noche en que un sinfín
de "puntos de luz, similares a luciérnagas, que emitían
rayos lumínicos" invadieron el pueblo, los contactos con
extraterrestres, etc., etc. En otras palabras, prácticamente
ratificábamos lo que Montes de Oca nos había comentado...
El cráter
Si
bien el paso de los años había deformado el pozo original,
ya que no se notaban los surcos ni menos aún, polvillo y limaduras
de hierro, comprobamos que el montículo de tierra conservaba
su forma, inclusive con su centro de algunos centímetros de
profundidad. Pero hubo dos confirmaciones significativas:
1.
Las piedras del cráter, efectivamente, estaban “QUEMADAS”
y se partían ante el menor esfuerzo, contrastando con el pedregullo
del exterior, totalmente consistente, de gran dureza, propio del hierro
de las cuchillas uruguayas.
2.
En el centro del pozo la brújula se desviaba 40º al Este,
o sea, aún tenía magnetismo.
Estos
dos puntos, sumado a los continuos avistajes zonales y la concentración
de marcas en la superficie nos daban pie de que "algo" podría
estar enterrado y que ese "algo" también era preocupación
de los OVNIS que revoloteaban desde hacía varios meses. Ocurre
que la huella original era tan elocuente que invalidaba de hecho,
la caída de un rayo (generalmente produce una V en el terreno),
la caída de un resto satelitario (produce surco o hundimiento)
y la caída a tierra de un meteorito (tal vez, lo mas parecido,
pues produce una especie de cráter o pozo). ¿Pero que
elemento produce una marca con 8 rayos de 12 metros cada uno, quema
las piedras, libera un polvillo y limaduras, y magnetiza la superficie?
Las
huellas
Del
CENTENAR, la herradura de 18 metros de diámetro resulta la
más jugosa. Al igual que todas, verde resaltante, de un espesor
de 30 cm. y con hongos enrededor (los famosos Calvatia Lilacina),
se levantaba con su abertura central desde una cuchilla, días
después que desde una finca de las proximidades vieran posarse
"una gran luminosidad..."
Pero animales e insectos zonales nos confirmaban la presencia anómala.
Según don Isidro Tito, el ganado prefería más
el pasto de la huella que el del resto del campo. Y este hecho lo
comprobamos incluso, en otros casos de descensos donde las liebres
se comen dicho pasto... y de paso lo mantienen cortito. ¿Cómo
sabemos eso? Por la notable cantidad de excrementos que encontramos
en las marcas, que disminuye en los alrededores.
También, otro fenómeno nos llamó la atención:
un hormiguero había quedado dentro de uno de los bordes de
la huella, pero dividido con una mitad en el borde y la otra, afuera.
Ahora bien, las hormigas que vivían en la parte externa, abandonaron
las celdillas y se fueron a las de la parte afectada. Con sólo
observar el hormiguero se distinguía perfectamente la distinta
coloración de la tierra.
Y nos
volvimos
Con
material para el análisis (tierra, piedras del cráter,
hongos, etc.) y una suposición que cada vez se acercaba más
a la realidad: “algo” había enterrado. Por ello,
alentamos a Don Leonel y su gente, a que una vez conseguido los elementos
de labranza necesarios, se dispongan a cavar el pozo... Sólo
faltaba una muestra, para que el caso se convirtiera en casi perfecto...
Pero
el tiempo pasó...
Y
la escasa correspondencia que recibíamos (y no por culpa de
Montes de Oca) se cortó a mediados de 1980 con una misiva proveniente
de Tambores, otra pequeña localidad al norte de Achar. En ella,
don Leonel nos informaba que se había mudado allí pero
aquello que "suponíamos del cráter" había
arrojado sus frutos: 4,700 kilogramos de material "duro como
el acero y liviano como el aluminio" era el premio rescatado
por esta gente uruguaya, merced a su esfuerzo y tesón.
De allí en más, una sola idea daba vuelta por mi cabeza:
volver a Tacuarembó... y máxime ahora, donde me aguardaban
unos gramos metálicos de ese OVNI de 1973. Pero el tiempo inexorablemente
seguía transcurriendo y las cartas no llegaban a destino. En
más de una oportunidad, estuvimos a punto de viajar, a punto,
solamente.
Y 15
años no es nada...
Pues
a mediados de 1988 organizábamos la denominada “Operación
rescate”. Quizás el título pareciera sensacionalista,
pero la investigación posterior lo ratificaría. Ocurre
que al no tener contacto epistolar con Tambores, no sabíamos
siquiera si Montes de Oca aún vivía (físicamente),
si se había trasladado o qué...
Por tanto, el 24 de Junio (¿les dice algo la fecha elegida?)
partimos hacia Uruguay. Junto a Juan Izetta (F. A, O. La Plata), Claudio
Visso (grupo CIFEP), Daniel López y Mario Ceperda (FAO Buenos
Aires) y la asesora en Psicología/Parapsicología, Ana
Pirali, iniciamos la ida en el móvil de esta última.
Luego de interminables horas de viaje, de soportar la pérdida
del cambio de la divisa a dinero uruguayo, de admirar el paisaje de
los cerros y puentes de la ruta Paysandú - Tacuarembó,
y de algunas anécdotas, por fin llegamos a Tambores. Y no fue
difícil encontrar a Don Leonel. Bastó con preguntar
si había en el pueblo algún interesado en los Ovnis
para que la respuesta fuera contundente: "Allí enfrente
vive Montes de Oca. El suele andar con esas historias..."
Y luego de la emoción del reencuentro, de la increíble
amabilidad de él y su familia, de las primeras conversaciones,
nos instalamos en el hotel que da justo frente a su residencia, que
también es Oficina del Correo de Tambores, o sea, su lugar
de trabajo. Pero hete aquí un hecho curioso, que verán
posteriormente su importancia: la calle principal del pueblo divide
a los departamentos de Tacuarembó y Paysandú. Es decir,
que Montes de Oca vivía en Tacuarembó y nosotros estábamos
en Paysandú...
Por la noche, asado mediante, comenzamos con la reubicación
de los episodios a partir de 1973, los que podemos resumir así:
1.
Desde 1978 a 1985 hay un período prácticamente nulo
en avistaje OVNI.
2. Este se reactiva a partir del invierno de 1985, pero siempre en
menor medida que antes.
3. A los pocos meses de partir nosotros, allá por 1977, excavaron
y extrajeron efectivamente, los restos metálicos en cuestión...
4. Estos elementos no conservaban, una vez extraídos, magnetismo
alguno (?).
5. Por aquella época, una vez se apersonó un coronel
israelí junto a miembros de su embajada en Uruguay (?)... año
1978.
6. Nos ratificó, una vez más, la presencia en la "Estancia
Churchill", de la región, de una comisiòn cientìfica
china que no permitían entrar a nadie (?)... año 1976.
7. Que hubo en aquel tiempo, encuentros con seres extraterrestres
y que inclusive, él mismo, había tenido una experiencia
de ese tipo (por ser un tema complejo y que puede o no tener relación,
lo dejo para otra oportunidad).
8. Que por Tambores también habían ocurrido algunos
descensos y que aún estaban las marcas (hecho que comprobamos
al observar una “herradura”, color verde, de unos 10 metros
de diámetro, pegada a una alambrada, que debía tener
cierto tiempo, pues ya se estaba borrando...).
9. Que solamente había un par de personas en el pueblo, interesadas
en el tema, y que solía verse con la gente de Achar, distante
a unos 140 km. al sur, pues estaban construyendo una edificación
para el grupo investigativo, al que habían instalado un mirador
para ubicar allí un telescopio (sin dudas, el espíritu
investigativo seguía "vivo" en Don Leonel).
10. Que de los "metales" extraídos, le quedaban aproximadamente
1,500 kg. pues muchos se habían llevado pedazos...
11. Que le habían dicho que fueron analizados en el Ministerio
de Agronomía y que resultó "un compuesto metálico
con materia orgánica y restos poliníferos (?).

Las
piedras del cráter sometidas a una gran combustión…
Sorpresas
policiales
Pasada
la medianoche, Claudio, Daniel, Juan y los hijos de Montes de Oca
con otros chicos, se fueron al baile del pueblo. Claudio, que llevaba
la cámara fotográfica, tomó un par de fotos de
la reunión (orquesta, baile, etc.) y jamás pensó
que "ese error de juventud" (frase que creo haber oído
antes) le iba a costar tan caro. ¿Por qué? Sencillo.
A la mañana, se apersonó un policía y me dijo
que tenían que presentarse Claudio y Daniel. ¿El motivo?
Habían sacado fotos sin autorización (?)...
Personalmente pensé que sería un trámite simple.
"Un tirón de orejas y nada más". Pero me equivoqué.
No sólo estuvieron demorados, sino interrogados de los pies
a la cabeza, hasta el colmo de enterarnos que debían ser trasladados
hasta el Juzgado de Tacuarembó, ya que si bien el baile fue
en jurisdicción de ese departamento, la sub-comisaría
estaba en el departamento de Paysandú y por ende, ellos tendrían
que ser juzgados en donde habían cometido la falta (?)...
Pero evidentemente, había "algo más" detrás
de este atropello. El oficial de turno me confiaba que “si no
dejaba dos rollos de fotos no iba a salir de Uruguay (?)…”
Luego de idas y venidas, de haberse arruinado el viaje en parte y
de cambiar un rollo por otro sin usar (trajimos sólo uno) y
entregárselo a la policía, tomé la decisión
de partir junto al resto del equipo, no sin antes confiar en la ayuda
que podía brindarles Montes de Oca a los chicos, ya que el
Correo estaba frente a la sub-comisaría y con la palabra del
oficial de turno de que al día siguiente, lunes, una vez tomada
la declaración iban a partir.
El regreso
En
ese estado de cosas, y con la “mano medio pesada” emprendimos
súbitamente el regreso. "No vaya a ser cosa de que estos
milicos se enteren de que tenemos algunas piezas metálicas..."
fue el pensamiento, al unísono, de todos. Es evidente que nuestra
presencia en el lugar, había motivado entre los policías
cierta inquietud. No sabían muy bien que habíamos ido
a hacer por aquellos parajes, ni pensaron jamás que teníamos
los metales. Sin dudas, algo de Ovnis era su preocupación,
pero no era para tanto, ya que de haberlo sabido "todavía
nos están corriendo..."
Con el único rollo de fotos que nos quedaba, en un bolsillo
de mi campera, y con los restos del objeto regalados por Don Leonel,
en el otro, raudamente el auto se desplazò por la ruta hasta
que… la alconafta se agotó. Se hizo de noche y con los
metales y rollo en mis bolsillos, solicité a no menos de veinte
automovilistas, "algunas gotas de combustible...". Y entre
uruguayos y algún brasileño, nos facilitaron la llegada
a Paysandú. "Si pasamos el puente, seremos felices",
escuché que alguien del grupo dijo. Y pasamos, no sin antes
las lógicas preguntas de rigor en la Aduana: "¿Qué
llevan?". A lo que respondí: "Nada importante. Restos
de un PLATO VOLADOR...".
Y con el coche semi-fundido llegamos a Buenos Aires. Atrás
quedaban los chicos, al que dos días después largaron,
no sin antes pasearlos de comisaría en comisaría, deambulando
por territorio desconocido. Según Daniel, le hizo recordar
la película “La noche de los làpices”(desaparición
de estudiantes). Que paradoja resultó el viaje. Por un lado,
"estos resabios de la dictadura uruguaya", y por otro, la
amabilidad de la gente del pueblo de Tambores, más herrero
que rural, con sus escasos 1500 habitantes y nacido a fines de siglo
pasado con la llegada del ferrocarril, debiendo su nombre o bien a
la forma de tambor de los cerros o bien a los ruidos percibidos en
una cuevas entre el arroyo Blanquillo y el río Queguay, a unos
4 km. del pueblo, que semejan precisamente, a efectos tamboriles...
Los análisis
Una
vez instalados nuevamente, el estudio se orientó a determinar
el compuesto de las piezas, por lo que primeramente le hicimos nuestro
propio análisis:
Nº
de piezas traídas 3
Peso (gramos) Medida (centímetros)
Pieza 1 10,94 3,8 x 2,6
Pieza 2 41,61 6,0 x 4,0
Pieza 3 113,08 10,3 x 6,0
Peso total (gramos) 165,63
Porcentaje del total de 4,700 kg. 3,51 %
Detección de sometimiento calórico Positivo. Presencia
de burbujas.
Detección de magnetismo Negativo. Contradice la comprobación
de 1973 (?)
Detección de radiactividad Negativo
Elemento químico No determinado. Se asemeja al aluminio.
Con
tan poco elementos de juicio y con muchas dudas e inquietudes, nos
dirigimos a realizar en dependencias idóneas, los primeros
análisis científicos, cuyo arancel fue de A 300 (Trescientos
Australes)… ("nadie te regala nada en la viña del
Señor...").
Institución
Instituto de Geología Aplicada (INGEA) de la Facultad de Ciencias
Naturales y Museo, de la ciudad de La Plata
Catedrático responsable Licenciado Raúl E. de Barrio,
geólogo, matrícula 1418
Examen mineralógico 1. Rayos X
2. Microscópico-calcográfico
Rayos
X: Análisis difráctométrico por método
del polvo, en difractómetro marca Rigaku, con tubo de cobre
y filtro de níquel, a 1000 cps de escala y tiempo 1.
En el diagrama resultante se observa nítidamente 3 picos de
intensidad correspondientes al Aluminio, según la ficha A.
S. T. M.
Otro pico de menor intensidad, correspondiente al Titanio y un tercer
pico, de muy baja intensidad, con valores no determinados.
Estudio
calcográfico de probeta pulida: Se realizó un corte
de feta de la muestra e inclusión en resina sintética,
a los fines de hacer su devastación y pulido final, con abrasivos
especiales y pasta de alúmina.
Se identificaron
tres fases sólidas:
1. Un
material de alta reflectividad, baja dureza y color blanquecino, que
corresponde al Aluminio y es la base fundamental de la aleación.
2. Un material de mediana reflectividad, duro, gris azulado, que correspondería
al Titanio.
3. Un material duro, de mediana reflectividad, gris blanquecino-azulado,
que correspondería a las menores proporciones de la aleación.
Como
resumen, entonces, podemos decir, que:
1. Los
elementos son ARTIFICIALES, o sea, fueron construidos en laboratorios...
2. Que fueron sometidos a más de 660º C, pico donde comienza
a fundirse el Aluminio.
3. Que el primer punto “INVALIDA” la posibilidad de que
se tratase o bien de ALGO NATURAL DEL TERRENO o bien de un METEORITO,
o sus restos (ausencia total de hierro).
4. Se nos recomendó realizar análisis complementarios
específicos.
Por tanto,
pasamos a otra entidad científica:
Institución
Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata
Area Laboratorio de Metalúrgica del Departamento de Mecánica
Catedrático responsable Ingeniero Alfredo C. González
Exámenes 1. Composición química
2. Análisis metalográfico
Análisis
químico:
Al 84,70
% Aluminio
Mg 5,50 % Magnesio
Cu 4,50 % Cobre
Si 3,90 % Silicio
Fe 0,80 % Hierro
Pb 0,25 % Plomo
Ti 0,15 % Titanio
Mn 0,15 % Manganeso
Zn 0,05 % Zinc
Ni Trazas Níquel
Análisis
metalográfico: Realizado con microscopio óptico en un
aumento de 150 x y sobre una muestra sin ataque químico y otra
atacada con HF al 0,5 %.
Como resultado se concluye que la estructura corresponde a una aleaciòn
fundida, con segregación dentrítica típico de
este tipo de proceso.
Como vemos, este segundo análisis, si bien mantiene unas pequeñas
diferencias con el primero, especialmente en la proporción
de Titanio, corrobora lo de la aleación artificial fundida
y da mayores precisiones.

La factura “oficial” de los análisis en la Facultad…
Pero
para una mayor seguridad de lo actuado, le realizamos por intermedio
de un asesor cientìfico de nuestra Fundación , el profesor
Josè Marengo ( ya fallecido), que cumplìa funciones
en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)
de Buenos Aires, una tercera verificación, que ratifica las
anteriores:
Institución
Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)
Sección
Difracción de Rayos X, Laboratorio de Microanálisis
Técnica utilizada
Microsonda electrónica (SX 50)
Va
= 20 Kv
Im
= 30 nA
Xtal
1 = PET
Xtal
2 = TAP
Xtal
3 = KAP
Xtal
4 = ODPB
Resultados: Se realizó un barrido con cada uno de los detectores
a lo largo de todo su recorrido, con el objeto de detectar la composición
de una muestra metálica. Se detectó la presencia de
Aluminio como elemento fundamental, comparando cualitativamente su
concentración con la del patrón, siendo sus niveles
aproximadamente iguales.
Como
vimos, la etapa de los análisis concluyó, pero lo más
resaltante es que muy pocas veces en Ovnilogía se muestran
exámenes de esta índole, claros, sin misterios, firmados
por sus responsables y las entidades, corroborados varias veces, en
fin...
Los investigadores están acostumbrados a que les vendan, resultados
sorprendentes y sensacionalistas. "Los análisis dijeron
tal cosa...", se suele leer y escuchar. Pero ¿dónde
los hicieron? ¿quién los avaló? ¿cuántas
firmas responsables hay? ¿cómo comprobamos su veracidad?
etc., etc.
Señores, aquí tenemos una FACULTAD,un MUSEO y un ORGANISMO
OFICIAL que dieron su veredicto.
¿Cómo que no hay nada extraterrestre? ¿O acaso
ud. pensaba que los estudios iban a arrojar elementos "desconocidos"
en la Tierra? O que algún catedrático me abrazàra
y dijera: Lo felicito,Burgos,esto es de otro planeta
A no confundirse, tal vez jamás estos estudios concluyan así.
Los que evaluamos o no, la hipótesis extraterrestre, somos
los que investigamos los hechos. No debemos caer en el facilismo de
lo misterioso, de lo enigmático, de querer introducir nuevos
elementos a la Tabla Periódica de Demetrio Mendeleieff. El
Universo se compone exclusivamente de esos elementos y sus derivados,
con mayor o menor pureza...
No esperemos de la ciencia clásica declaraciones de "pruebas
extraterrestres" pues ni estos metales, ni los famosos hongos,
ni la mayor o menor radiactividad y/o magnetismo, prueban o comprueban
lo extraterrestre”, que por otra parte, es UNA alternativa de
las varias que se manejan, para explicar el origen del Fenómeno
OVNI. Lamentablemente, en Argentina, son pocos los análisis
serios efectuados sobre evidencias físicas y pocos los que
pensamos así. El caso Tacuarembó, prácticamente
perfecto, nos mostró la punta del ovillo.

Parte
de los restos y las probetas en los que se trabajó en la Facultad
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